lunes, 20 de abril de 2015

Los dias mas sangrientos de la humanidad: La batalla de Cannas



Para dar el golpe definitivo a la guerra con Roma Aníbal decidió invadir la península Itálica con su potente ejército. Tras vencer en Tesino, Trebia y Trasimeno alcanzó la ciudad de Roma pero no llegó a entrar, prefiriendo dirigirse a Apulia donde pasó el invierno. Estableció su campamento en las cercanías del río Aufidus, a finales del julio del año 216, ante la presión de los ejércitos romanos dirigidos por los cónsules Paulo Emilio y Terencio Varrón . El encuentro entre ambas tropas tuvo lugar en las primeras horas del día 2 de agosto. Varrón estableció su ejército con la infantería en el centro, flanqueada a ambos lados por la caballería. Aníbal dio muestras de su excelente estrategia al disponer a su infantería en un semicírculo central, apoyada por dos alas de infantes galos y africanos, flanqueadas por la caballería, aprovechando el viento a su favor y el sol de espaldas. Ante la presión de la infantería romana los cartagineses formaron una U que envolvió a los legionarios mientras la caballería cartaginesa vencía a la romana y atacaba a los infantes romanos por la espalda. Al mediodía había finalizado la batalla con un saldo de bajas para los romanos cifrado en 70.000 soldados por Polibio , mientras que los prisioneros serían 5.000. Aníbal perdió unos 6.000 hombres y alcanzó la gloria, aunque el final de la guerra se decantó del lado romano cuando Escipión cortó el apoyo cartaginés procedente de Hispania y derrotó a Aníbal en Zama (202 a.C.).
La cifra total de bajas en la batalla, por tanto, excede de 80.000 hombres.[3] En la época en que se produjo, Cannas posiblemente fue la segunda batalla con más bajas de la historia conocida, por detrás de la batalla de Platea (comparándola con las cifras que sobre la batalla de Platea ofrece Heródoto y que son consideradas exageradas por muchos historiadores modernos), si bien en Platea la mayoría de las bajas no se produjeron en el transcurso de la propia batalla, sino que ocurrieron en la persecución del ejército persa tras su derrota. Hasta las invasiones mongolas, 1.500 años después, la batalla de Cannas estuvo entre las diez batallas más costosas en término de vidas humanas de la historia, e incluso hoy en día todavía permanece dentro de las cincuenta batallas más letales de la historia.